lunes, 1 de septiembre de 2008

"Un arquitecto.....para qué?"

Un arquitecto……..para qué?
Entonces la mayoría de la gente llama a un albañil.
Pero….si me das la obra: te regalo el proyecto!
Unos dibujitos……para construir!
¿Un arquitecto?….no!. Es un “artículo de lujo”, inalcanzable para mí.

La sociedad en general tiene mal concepto del trabajo de un arquitecto y ese mal concepto es reflejado en frases como las anteriormente mencionadas.
El objetivo de la presente información va con el fin de:
PRESERVAR Y PROMOVER LA MÁS ALTA ESTIMA Y RESPETO QUE MERECE LA PROFESIÓN,
reforzar su papel ante la sociedad y las instituciones y se plantea como una estrategia a fin de “recuperar el prestigio como profesionales”.

Somos una profesión de servicios los cuales han de ser valorados y considerados como indispensables en el desarrollo de la ciudad y en todos los campos edificatorios.
El arquitecto es el profesional que tiene la formación, entrenamiento, experiencia e imaginación necesarios para guiar a su cliente durante todo el proceso de diseño y construcción, no solo creando paredes y pisos sino creando ámbitos atractivos especialmente acondicionados para habitar, trabajar y desarrollar todas las funciones que caracterizan la vida del hombre.
………Y como la arquitectura no es construcción sino que son “trajes que uno le hace a las personas”, hace falta entender de ladrillos pero también de personas. Sobre todo, de cómo se juntan las dos cosas.

El buen diseño y la buena construcción siempre aportan un valor agregado: mayor valor inmobiliario a una propiedad y en ciertos casos, más clientes para un comercio o mayor productividad en los lugares de trabajo.
Consultando a un buen arquitecto; se obtienen soluciones, se evitan problemas y se aprovecha mejor el dinero:
¡CONSULTE A UN ARQUITECTO!

La tarea del arquitecto consiste en interpretar a su cliente y plasmar sus necesidades en un edificio que sirva a los fines de aquél en todo sentido y represente el valor del dinero invertido, dentro de límites acordados en cuanto a tiempo y costo. Esta tarea constituye un proceso mucho más complejo de lo que imagina la mayoría de la gente. Los edificios deben estar bien planeados, sin desperdicios de superficies, de modo de proveer espacios adecuados para todas las actividades que allí se han de realizar. Deben estar convenientemente emplazados en el terreno, tener buenos accesos y estar organizados de tal modo que se facilite la circulación de las personas, vehículos y construirse teniendo en cuenta las reglamentaciones vigentes.

El arquitecto debe captar la atmósfera adecuada para cada edificio, trátese de una escuela o un hospital, una fábrica o un aeropuerto, un centro comercial o una vivienda privada. Lo que resulta adecuado para un tipo de edificio puede no serlo para otro. La meta del arquitecto consiste en encontrar para cada caso la solución que cumpla de manera óptima los objetivos de su cliente, al tiempo que satisfaga las necesidades de los futuros usuarios y armonice con el paisaje y el resto de los edificios del entorno.


Cada una de las etapas en donde incursiona el profesionista de la arquitectura, representa un trabajo especializado y como tal merece ser reconocido y reflejado en los honorarios acordados.
Los honorarios por los servicios que brinda el arquitecto deben ser considerados como una SENSATA INVERSIÓN y no como un costo adicional al del proyecto, es parte intrínseco de éste; entre otras, por las siguientes razones:
a. un proyecto bien concebido puede ser construido de forma más eficiente y económica, evitando o minimizando improvisaciones, sorpresas e imprevistos que originan costos adicionales y prolongan innecesariamente el lapso de construcción.
b. el arquitecto produce planos y especificaciones seleccionando materiales y terminaciones, en función de su calidad, belleza, durabilidad y costo. Estos planos y especificaciones no solo sirven para construir la obra, sino que son imprescindibles para obtener propuestas serias y confiables de contratistas y proveedores.
c. el buen diseño y la buena construcción siempre aportan un valor agregado: mayor valor inmobiliario a una propiedad y en ciertos casos más clientes para un comercio o mayor productividad en los lugares de trabajo.
El proceso para construir una obra tiene varias etapas, desde el primer estudio de necesidades hasta la ejecución de la obra y su entrega al cliente. Uno puede contratar los servicios de un arquitecto para todo el proceso completo o por etapas. Estas etapas son:
1. Programa de necesidades y croquis preliminares.
Una de las tareas del arquitecto consiste en interpretar a su cliente y plasmar sus necesidades en un edificio, para lo cual necesita información detallada, no solo sobre el número y el tamaño de todos los locales sino también sobre las actividades y procesos que han de tener lugar en el edificio.
Son los primeros esquemas, diagramas, perspectivas, croquis de plantas y elevaciones que el profesional confecciona como preliminar interpretación del programa convenido con el cliente.

2. Anteproyecto.
Una vez establecido el programa de necesidades y analizados a fondo los requerimientos del cliente, el arquitecto prepara un anteproyecto con la solución que propone, que se traduce en el conjunto de plantas, cortes y elevaciones estudiados conforme a las reglamentaciones vigentes establecidas por las autoridades. Esta es una etapa fundamental y en una obra de envergadura puede requerir varias semanas o meses de trabajo.
Durante esta etapa ya es conveniente contar con un levantamiento topográfico del terreno, con sus deslindes, medidas y ángulos, ubicación de infraestructura y de los árboles que se prevé mantener. En muchos proyectos es común que el arquitecto requiera la participación de profesionales especialistas en distintas disciplinas, como en estudios de suelo, estructuras resistentes, en costos, en instalaciones electromecánicas, termo mecánicas, sanitarias, contra incendio o ascensores, cuyos honorarios y/o gastos deben ser pagados por el cliente. En ciertos proyectos se requiere también el asesoramiento de expertos en acústica, iluminación, comunicaciones o seguridad. Habitualmente todos estos profesionales actúan como consultores externos del estudio del arquitecto pero en todos los casos se desempeñan bajo su coordinación, directiva y supervisión.

3. Proyecto ejecutivo
Una vez que el cliente ha aprobado el anteproyecto y su costo estimativo y se ha verificado el cumplimiento de todos los requerimientos oficiales, el arquitecto y sus asesores especialistas (cuando se recurre a ellos) desarrollan completamente el proyecto y preparan la documentación que servirá, primero para la cotización y contratación de la obra y luego para su construcción.
Esta es la etapa en que el proyecto adopta su forma definitiva, se preparan los planos generales y de detalle necesarios para el constructor, los contratistas y sus subcontratistas, de modo que puedan conocer con exactitud qué partes deben construir cada uno, como se relacionan o encajan entre sí. Las especificaciones describen los materiales a utilizar, fijan sus componentes, calidades, tamaños, colores, texturas y acabados, formas de colocación y disposición. Asimismo se prepara el presupuesto, que nos dará a conocer con mayor precisión el monto económico a invertir.
Comenzar una obra, por ejemplo, sin los planos de detalle necesarios, dará lugar seguramente a costos adicionales debido a que el contratista tendrá motivo para alegar que son trabajos que no habían sido previstos por su cotización. Cuando una obra se comienza sin una documentación de proyecto ajustada, completa y debidamente revisada y aprobada por el cliente, el resultado es siempre una pérdida de tiempo y dinero.
La presentación de planos municipales, su tramitación y la obtención de permisos generalmente están a cargo del arquitecto, a quien le corresponde por ello un honorario, que puede ser convenido por separado o incluido en la partida global.

4. Dirección de obra.
Es la función que el profesional desempeña controlando la fiel interpretación de los planos y de la documentación técnica que forma parte del proyecto. El director de obra representa técnicamente al cliente.
La presencia de un profesional a cargo de la dirección de obra es necesaria para evaluar y decidir las numerosas cuestiones que habitualmente se suscitan durante la construcción de una obra.

Y así……finalmente podemos decir que: Arquitecto es mucho más que, es aquel que construye el portal por donde circula la historia misma; es el que crea emociones, alegrías, habitabilidad. Arquitecto es el que se dedica a “enraizar y a hacer ciudades”.

Terminamos con esta reflexión, que fue precisamente la que inspiro a realizar este trabajo:
Un arquitecto no solo hace “dibujitos” para construir, menospreciando con esta frase su importante labor. Tampoco debe ser reemplazado por un albañil o contratista bajo el argumento de ahorrarse un dinero. Y mucho menos: solicitarle un proyecto regalado a cambio de “darle el trabajo”,
Porque es ANTIÉTICO trabajar gratis;
no sólo no se beneficia el arquitecto, su estudio o empresa, sino que PERJUDICA a todos sus colegas y a toda la Profesión.
Porque no le sirve de nada,
el tema en cuestión no es “tomar un trabajo”. Existen muchos arquitectos y profesionales de la construcción que tienen varias obras y no tienen “un centavo partido por la mitad”. El tema es COBRAR y GANAR DINERO por el trabajo bien ejecutado que hace el arquitecto. La cuestión es No “hacer” proyectos y obras por el simple (SIMPLE?) hecho de hacerlos.

MArq. Diana Nieto Adame
Miembro 654 del CATAC

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